-¿Entonces… qué es exactamente lo que pasó?- pregunté de nuevo; estaba ansiosa por saber más.
-¿Quieres contar tú esta parte?- le dijo a Luzbel
-¿Para qué?- contestó casi extrañado
-Para que puedas defenderte por lo que pasó, para dar tu punto de vista…- explicó Sabio
-¿Vas a corregirme?
-No intervendré…
-Entonces sí. Después de que Muerte fuera expulsada, ella misma se escapó de aquella cárcel y la eficacia de Gabriel empezó a fallar, junto con muchos de los ejércitos; eso también nos afectó a los que trabajábamos con él y Dios lo notó… Lo llamó y habló en secreto con él, nadie supo qué fue exactamente lo que allí dentro se dijo pero Gabriel simplemente aceptó su misión y continuó con su legado. -Hizo una pausa- Conseguimos en muy poco tiempo que la mayoría de la gente olvidara esa etapa y siguiera con su rutina sin miedo, entonces fue cuando me di cuenta que Dios estaba cansado, como perdido en sus pensamientos, ausente… En ese tiempo para mí era más que un padre o un ser superior, era mi modelo a seguir, y le dije que podía contar conmigo si necesitaba ayuda. Pero él no me contestó. Entonces, a escondidas empecé a crear seres parecidos a los humanos, o al menos eso intenté… Pero en cuanto descubrió que era yo quien creó esas criaturas que mataban humanos… me llevó a juicio… Me acusó de ultraje contra su figura y de atentar contra los humanos.
…
-Luzbel, uno de mis más leales guerreros, ¿cómo te atreves a crear semejante horror?
-Lo siento Altísimo… Pensé que necesitaba ayuda, creí que podía ayudarle…
-¿Quién crees que eres para intentar igualarme?
-Señor, ojalá pudiera llegara a ser como usted algún día, solo quería intentar ayudarle en su trabajo, le veo cansado…
-Da muerte a tus criaturas o lo haré yo mismo… Atentan contra mis hijos…
-Altísimo…tanto usted como nosotros sólo podemos crear y proteger, no procrear; esos seres no son sus hijos… Son animales sumamente evolucionados… nada más…
-No tolero que hables así…
-Si eres un dios justo… Por qué estás por encima de ellos, por qué eres tú solo el rey, quién ha elegido tu lugar, nosotros nos ganamos los puestos por lealtad, pero a usted nadie le ha puesto ahí, simplemente se sentó y nada más… Juegas con los humanos, le hiciste a Abraham que matara a su hijo para en el último momento pararlo, si te sintieras como un padre no harías eso porque comprenderías el dolor.
-No, Luzbel eso es FE.
-No DIOS, eso es tú FE, tu religión, tus decisiones, tus triunfos… Empiezo a entender por qué Muerte no quería estar aquí…
-No tolero que me hables así de nuevo…
-No importa, no volverás a verme más…
…
-Después de aquello conseguí reunir un ejército lo suficientemente grande como para alzarnos a la guerra. El cielo te tiñó de nubes rojas, y mi ira se reflejó en el viento y en los mares, Gea estaba de mi parte ella tampoco estaba de lado de Dios, Muerte ni apareció y Destino simplemente se mantuvo al margen con la gente del cielo. La tierra y el cielo estallaron en tormentas, tsunamis, terremotos, fuertes lluvias, mis criaturas consiguieron también deshacerse de bastantes humanos… Pero … Cuando él apareció, todo el mundo se echó atrás… Sabio y yo nos adelantamos con ansias de venganza dispuesto a matarlo… pero tras una guerra y golpes por ambas partes… fuimos golpeados y expulsados junto con los rebeldes… y mis criaturas fueron asesinadas con odio una a una… Aquella guerra fue un caos para el cielo, pero de alguna manera nosotros también sufrimos mucho…
-¿Cómo se siente cuando alguien crea vida…?- dije en voz alta para mí misma
-… Seguramente de la misma manera que se sintió tu madre al darte a luz, Lilith, sientes que eres responsable de lo que hace esa criatura, que debes protegerla, enseñarle… Te sientes… totalmente ligado a ella…es difícil de explicar…
-Parece algo muy bonito y difícil a la vez…
-Quién sabe… Pero, continuando con la historia, después de encontrarnos con ella y pensar que íbamos a morir, ella nos propuso ir a su reino.
-No teníamos a dónde ir, por lo que aceptamos- dijo Sabio – Lo que no nos imaginábamos es que hubiera construido un lugar parecido al cielo, a través de la roca y la lava, consiguió formar estructuras fuertes y rígidas, llevó poco a poco a todos los seres que ella había recogido, encontrándonos allí con las criaturas de Luzbel que por supuesto, no sabían quiénes éramos.
-Aparecieron tras ella 3 hombres y un perro enorme con 3 cabezas… Muerte, Guerra, Hambre y Peste, los cuatro Jinetes del Apocalipsis. Aquel perro se alarmó al vernos, pero en cuanto vio a Muerte se calmó completamente, lo acarició y lo mandó sentarse. Ese cerbero es curiosamente una de las primeras criaturas que existieron, pero Dios la descartó, voluntariamente la extinguió, eran criaturas muy grandes para vivir durante mucho tiempo- hizo una pausa -Ella dijo que él también había cometido errores- Continuó Luzbel.
-¿Pero por qué eres ciego Sabio?-
-Fue mi castigo una especie de espía traicionero y no volver a ver con mis ojos me incapacitó durante algún tiempo hasta que ella me dijo que los ojos no son lo único con lo que podemos ver; ella me habló de los murciélagos, se basan en las ondas supersónicas que chocan y rebotan para saber la distancia que hay y evitar así chocarse y volar por el cielo a pesar de no ver nada.
-Sí, fue divertido ver cómo te derrotaba sin esfuerzo, eras el hazmerreir del pueblo.- dijo Luzbel de repente
-Y así llegasteis aquí…- finalicé
-Sí…
-¿Y qué pensabais hacer, por qué esas reuniones en secreto?- dije recapcitando
-¿Madre te habló de ello?-
-Lo descubrí, bueno le pegunté que a donde iba y me dijo que a unas reuniones muy importantes. Ella decía que pronto ya no tendríamos nada que temer… Pero entonces fue cuando…
-Lo primero es alejar a los demás de Ragnarok, si lo encuentran nada de esto servirá.- dijo Luzbel serio
-¿Piensas movilizar a toda la gente?- dijo Sabio muy sorprendido
-No,- continuó Luzbel – a los mínimos máximos que podamos sin llamar la atención.
-¿Qué?- no sabía que estaba diciendo
-Llamaremos a todos los que podamos sin llamar la atención de los demás.
-¿Para qué?
-¿Qué vas a hacer si ella se da cuenta y vuelve?… No creo que tolere lo que vas a hacer.- Sabio parecía meditar
-Sabio, cuento con ello. Es la primera que lucharía por la libertad de su gente, si aparece, que es lo que espero, yo hablaré con ella y le explicaré la situación.
-Se cauto con ella, si nota la mínima noción del venganza sabes que se negará.
-¡Dile a esa niña que no odie a los que se llevaron a su madre…!
… Comenzaron a discutir, Luzbel subía el todo, mientras Sabio continuaba tranquilo.
-Eso no es una excusa suficiente para ella. Sabes que aquella vez fue ella quien no te dejó perder el control de tu mente y tu cuerpo, no te pases de listo o volverá de nuevo a dejarte dónde deberías.
-Ella es incapaz…
-No la tientes… A Ella no puedes vencerla, por mucho que quieras- Ahora Sabio era como si hablara de otra persona muy diferente de la que habían hablado hasta ahora.
-¿Hay... Hay algo más?- dije con miedo
-No,- Luzbel salió muy enfadado de la sala abrió sus alas a la vez que la puerta y voló.- No te preocupes, está nervioso y preocupado también, él sabe que esto puede venirle grande en el momento en que uno de los Grandes se le ocurra atacar y no puede evitar ponerse nervioso y pensar en ella como una ayuda necesaria.
-Es lo mismo que sentía con el Dios Cristiano, ¿no?
-Así parece, pero ellos dos tienen un lazo especial, Muerte no le dejaría al mando a un cualquiera sabiendo lo peligroso que es, ella sabía lo que hacía, quería poner a prueba a uno de nosotros por alguna razón, y ahora, va a tener una solución, seguro que es eso lo que está esperando, adelantándose a él como tantas otras veces.
-Sabio, no me mientas, necesito saber qué es lo que estaba pasando entre mi madre Luzbel… ¿Qué era lo que tenían en mente hacer para deshacerse de esas Luces Blancas?
-Mi pequeña Lilith, él no quiere que sufras más, la… la vida no ha sido propicia para ti y quiere que tengas una vida lo más plena posible aquí… No quiere que sigas sufriendo… Por eso él no le dice nada a nadie…
-Es una Segunda guerra ¿verdad?- tenía que preguntarlo…- su silencio me hizo insistir en mi pregunta -¿Es una guerra sí o no?
-Sí…- me dijo derrotado.